Pluma del cronista: Murales del camino al cielo y al infierno de Andahuaylillas

El mural del camino al cielo y al infierno del templo Andahuaylillas: Un dispositivo visual híbrido entre la doctrina católica y la cosmovisión andina

 

Julio Ernesto Pomajambo Espinoza

 

Resumen

Este artículo analiza el mural El camino al cielo y el camino al infierno, ubicado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Andahuaylillas (Cusco, Perú), como un dispositivo visual híbrido que articula imagen, texto y forma en un contexto colonial del siglo XVII. A través de un enfoque cualitativo e interdisciplinario que combina semiótica visual, epigrafía, paleografía, historia del arte colonial y estudios postcoloniales, se argumenta que esta obra no es simplemente una adaptación del grabado flamenco de Hieronymus Wierix, sino una re-elaboración creativa y estratégica que incorpora trazos de cosmovisión andina, organización simbólica local y estética indígena. El análisis revela cómo artistas anónimos, probablemente colaboradores de Luis de Riaño, negociaron, resistieron y resignificaron los modelos europeos mediante la representación de elementos naturales, la inversión del eje espacial, el uso de códigos cromáticos prehispánicos y la integración de narrativas liminales del peregrinaje. El mural se convierte así en un testimonio visual de agencia andina y de la compleja mediación cultural en el corazón mismo de la evangelización.

Palabras clave: mural colonial andino, hibridación visual, semiótica, epigrafía colonial, cosmovisión andina, Luis de Riaño, Andahuaylillas.



 

Abstract

This article analyzes the mural The Path to Heaven and the Path to Hell at the Church of San Pedro Apóstol in Andahuaylillas (Cusco, Peru) as a hybrid visual device that articulates image, text, and form within a seventeenth-century colonial context. Through a qualitative and interdisciplinary approach combining visual semiotics, epigraphy, paleography, colonial art history, and postcolonial studies, this paper argues that the mural is not merely an adaptation of Hieronymus Wierix’s Flemish engraving, but a creative and strategic reworking that incorporates traces of Andean cosmology, local symbolic organization, and indigenous aesthetics. The analysis reveals how anonymous indigenous artists—likely collaborators of Luis de Riaño—negotiated, resisted, and re-signified European models through the representation of natural elements, the spatial inversion of left-right axes, the use of pre-Hispanic chromatic codes, and the integration of liminal pilgrimage narratives. The mural thus emerges as a visual testimony of Andean agency and the complex cultural mediation at the core of evangelization.

Keywords: Andean colonial mural, visual hybridity, semiotics, colonial epigraphy, Andean cosmology, Luis de Riaño, Andahuaylillas.



 




Cuadro de texto: Murales del camino al cielo y al infierno ubicado en los muros interiores de la entrada del templo, pintados en el siglo XVII por Luis de Riaño.




Cuadro de texto: Templo de San Pedro Apóstol de Andahuaylillas ubicado el distrito de Andahuaylillas, provincia de Quispicanchis; Cusco



1.      Introducción

 

La iglesia de San Pedro Apóstol de Andahuaylillas, en el Valle Sur del Cusco, es un monumento privilegiado para estudiar los procesos de encuentro, resistencia y creación simbólica en el mundo andino colonial. Construida sobre una huaca inca, su interior alberga un conjunto muralístico excepcional, entre cuyas obras sobresale El camino al cielo y el camino al infierno, pintado hacia 1624–1626. Aunque tradicionalmente atribuido a Luis de Riaño, estudios recientes han señalado la participación de artistas indígenas cuyas huellas estéticas y simbólicas transforman la obra en un espacio de negociación cultural.

Este artículo propone que el mural no debe leerse como un instrumento unidireccional de imposición catequética, sino como un dispositivo visual híbrido en el que convergen modelos europeos y saberes locales. Siguiendo a Pomajambo Espinoza (2023), se entiende la estética indígena no como un “error” o “deformación” del manierismo español, sino como una intención artística deliberada, enraizada en una percepción del mundo distinta. Nuestro análisis se centra en cómo escritura, imagen y composición operan en conjunto para construir un mensaje religioso mediado por formas de percepción locales, sin aislar los medallones como núcleo, sino integrándolos al tejido visual global.

El propósito de este estudio es, entonces, desentrañar las capas de significado que emergen de la intersección entre la doctrina católica y la cosmovisión andina, evidenciando cómo el arte mural devino un campo de acción simbólica en el que se negociaba no solo la fe, sino también la identidad, la memoria y la resistencia cultural. Este enfoque permite comprender el mural no como una obra acabada, sino como un proceso vivo de diálogo entre mundos.



 

2.      Marco teórico y metodología

2.1.  Enfoque teórico

Este estudio se sustenta en tres ejes teóricos interconectados:

  1. Semiótica visual y estética social: Siguiendo a Jan Mukarovsky y J. Horta (2019), el arte se concibe como un hecho social donde los signos visuales —color, forma, disposición— generan significado en relación con normas y valores culturales compartidos. La estética no es universal, sino histórica y socialmente construida. En este sentido, el mural de Andahuaylillas no responde a una “belleza” europea, sino a una lógica visual andina que privilegia la saturación, la simetría ritual y el cromatismo simbólico.
  2. Hibridación y agencia andina: Inspirado en los trabajos de Ananda Cohen Suárez (2013) y Carolyn Dean, se rechaza la visión pasiva del indígena receptor de modelos europeos. En su lugar, se enfatiza su agencia creativa en la reinterpretación de iconografías. La hibridación no es una fusión equilibrada, sino un proceso de tensión, apropiación y subversión. Como señala Pomajambo Espinoza (2023), los artistas “emplearon el manierismo no como estilo impuesto, sino como recurso plástico para expresar su propia visión del mundo”.
  3. Realidad viva de Andahuaylillas: Siguiendo el marco de análisis, se entiende la obra dentro de una red de actores sociales, narrativas locales, interacciones de poder y subjetividades múltiples —incluyendo la del propio investigador. La realidad no es un dato objetivo, sino una construcción intersubjetiva mediada por el lenguaje, las emociones y las prácticas cotidianas.

Además, se incorpora la noción de liminalidad (Cohen Suárez, 2013) y la influencia del teatro sacramental (en particular El peregrino de José de Valdivielso), que permiten entender el mural no como una imagen estática, sino como un escenario simbólico para el peregrinaje espiritual del feligrés.


 

2.2.  Metodología

 

Se utiliza un diseño cualitativo hermenéutico, que combina:

  • Análisis iconológico (Panofsky adaptado): para descifrar niveles de significado (pre-iconográfico, iconográfico, iconológico).
  • Análisis semiótico y compositivo: con base en los principios de Mukarovsky y Pomajambo Espinoza (simetría, ritmo, cromatismo andino).
  • Análisis epigráfico-paleográfico: de las inscripciones en latín, incluidos los medallones, considerándolos como objetos visuales.
  • Contextualización histórica y etnográfica: integrando fuentes primarias (Pérez Bocanegra, Ávila) y secundarias (Kuon Arce, Renders, Ferrero).
  • Comparación visual: entre el mural y el grabado de Wierix (1600), así como con otras obras del “Camino del Barroco Andino”.

Las fuentes principales incluyen imágenes de alta resolución del mural, documentos archivísticos, entrevistas con expertos locales (como Marco Luque Huanca y Roberto Samanez Argumedo, citados en Pomajambo Espinoza, 2023) y los textos doctrinales del siglo XVII.

La subjetividad del investigador se asume como parte del proceso. No se pretende una neutralidad imposible, sino una reflexividad crítica que reconozca la posición cultural, histórica y afectiva desde la cual se interpreta el mural. Esta postura permite una lectura más empática y contextualizada.


 

3.      Contexto histórico, artístico y espiritual

3.1.  Andahuaylillas: un espacio de confluencia simbólica

Andahuaylillas fue fundada como reducción en el siglo XVI, sobre un asentamiento prehispánico y una huaca inca (Kelemen, 1951). La iglesia se construyó entre 1600 y 1630, en un momento de intensa evangelización tras la Tercera Provincial de Lima (1582). Juan Pérez Bocanegra, cura en Andahuaylillas entre 1621–1628 y autor del Ritual formulario (1631), probablemente fue el promotor intelectual de los murales, como
sugiere Cohen Suárez (2013).

Cuadro de texto: Retrato al óleo del párroco Juan Pérez De Bocanegra

 

Este contexto está marcado por:


  • Cuadro de texto: Representación de la Virgen María como cerro, que alude a la madre tierra o PachamamaTensión cultural: la doctrina católica se impone de manera normativa, pero se encuentra con una espiritualidad andina profundamente arraigada, centrada en la tierra (Pachamama), el agua (yaku), el fuego y la montaña sagrada (Apu).

 

  • Sincretismo forzado pero creativo: los jesuitas y dominicos utilizan imágenes como herramientas pedagógicas, pero los artistas locales las reinterpretan según sus propios esquemas perceptivos y simbólicos.
  • Entorno físico simbólico: el paisaje andino —con sus ríos, cerros y cultivos— no es solo fondo decorativo; es un actor activo en la narrativa visual. Como señala Ferrero (2013), la agricultura y la espiritualidad se entrelazan en la representación de la naturaleza en los murales.
Cusco - Andahuaylillas


Cuadro de texto: Vista aérea del poblado de Andahuaylillas rodeado del valle del Vilcanota

 

 

3.2.  Del grabado a la pared: Wierix y Riaño

El mural se basa en el grabado De smalle ende brede Weg (1600) de Hieronymus Wierix, difundido por la Contrarreforma como alegoría moral del juicio final. Renders (2016) ha demostrado su circulación en América a través de libros litúrgicos y estampas. Sin embargo, en Andahuaylillas no hay una mera copia: hay transformación. Como señala Pomajambo Espinoza (2023), los artistas “emplearon el manierismo no como estilo impuesto, sino como recurso plástico para expresar su propia visión del mundo”.


 

Cuadro de texto: Grabado de Hieronymus Wierix titulado De smalle en de brede Weg, usado como base temática para la elaboración de los murales del camino al cielo y al infierno


 

 

3.3.  El teatro como clave interpretativa

Cohen Suárez (2013) propone una lectura del mural a través del auto sacramental El peregrino (1622), representado en Cocharcas (Apurímac) en 1623, con presencia de autoridades de Andahuaylillas. Esta obra describe dos caminos opuestos: uno florido al infierno, otro espinoso al cielo. La coincidencia temática, narrativa y compositiva sugiere que el mural opera como un fondo escénico permanente para un drama espiritual cotidiano.


 

4.      Análisis interdisciplinario del mural

4.1.  Función semiótica de las imágenes

El mural funciona como un relato visual interactivo. El espectador es invitado a identificarse con las figuras humanas que transitan los caminos. En el infierno, los condenados son martirizados por demonios, se identifican personajes de origen andino y mestizo, también se aprecian vestimentas y artefactos de origen andino como ponchos y aríbalos prehispánicos. En el cielo, la iconografía incluye frutos andino-amazónicos, y al igual que en el mural del infierno se aprecian vestimentas y artefactos de origen andino, elementos ausentes en Wierix. Estas imágenes no son errores, sino signos culturales que resonaban con la audiencia local.

Por ejemplo, la figura de personajes hispánicos y criollos atravesando el camino del infierno (Cohen Suárez, 2013) no son meros personajes condenados, sino una alusión a la condena de las élites españolas, como una expresión del resentimiento del hombre andino hacia el invasor. Estas figuras, son una expresión propia que emana un relato con una dimensión política y social.

 

Cuadro de texto: Aríbalo prehispanico, presente como objeto cultural andino


Cuadro de texto: Personajes de rasgos andinos pintados en el mural del camino al infiernoCuadro de texto: Personajes de rasgos mestizos vestidos con ponchos que es una indumentaria andina

 

 

 

 

Cuadro de texto: Poncho color marrón, vestimenta de origen andino plasmado en el banquete del mural del camino al cielo


Cuadro de texto: Aríbalo prehispánico, objeto domestico y ceremonial de origen andino


Cuadro de texto: Frutos de origen andino-amazónico pintados en el mural del camino al cielo, expresando la fuerte relación del individuo andino con la Pachamama



Cuadro de texto: Personajes europeos y criollos de la elite social, siendo condenados al infierno

 

 

4.2.  Materialidad gráfica y sentido catequético de las inscripciones

Los medallones con letras A–Q contienen citas del Salmo 106 y 32 (“Vidit Dominus...”, “Quis sapiens...?”). Pomajambo Espinoza (2023) subraya que su ubicación no es decorativa: guían la mirada del espectador en una secuencia que imita el recorrido del peregrino. La grafía manierista, el color blanco sobre fondo oscuro y su disposición en arcos refuerzan su función pedagógica y visual. Más que leerse, se reconocen como marcas de autoridad divina.

Además, el mural incluye una inscripción oculta: “edi fi boca”, que Cohen Suárez (2013) interpreta como un juego de palabras con el apellido de Pérez Bocanegra (“Boca de oro”). Este detalle confirma su patrocinio y revela un nivel de autorreflexividad artística rara Cuadro de texto: Medallones con leyendas escritas en latín pertenecientes a diferentes pasajes bíblicos, estan pintado en la parte inferior del muro de camino al cielo y van de la letra “A” a la letra “E”, las ultimas se han deteriorado.
vez reconocido en el arte colonial.

 

Cuadro de texto: Medallones con leyendas escritas en latín pertenecientes a diferentes pasajes bíblicos, están pintado en la parte inferior del muro de camino al infierno y van de la letra “J” a la letra “Q”.

 

 

 

4.3.  Principios estéticos y compositivos: la estética andina en el manierismo

Contrario a la perspectiva lineal europea, el mural presenta una horizontalidad narrativa y una saturación del plano típica del arte prehispánico (Ferrero, 2013). Los colores no son naturalistas: los rojos simbolizan fuerza vital (k’uychi), los verdes la fertilidad (pajonal), los azules lo celestial (Pomajambo, 2025). La simetría no es geométrica, sino ritual: el arco que abraza ambos caminos, y en las formas de los escalones evoca la idea del chakana, símbolo andino de conexión entre mundos.

La composición en forma de arco (Pomajambo, 2023), no solo enmarca visualmente la escena, sino que simboliza el arco iris, puente entre lo humano y lo divino en la cosmología andina. Esta estructura arquitectónica imaginaria se superpone a la arquitectura real de la iglesia, creando una experiencia inmersiva.

 

4.4.  Modos de organización simbólica

La inversión espacial (cielo a la derecha, infierno a la izquierda) rompe con la tradición cristiana (donde el cielo está a la izquierda de Cristo). Esta inversión no es casual: en la cosmovisión andina, la derecha (hanan) es el lugar de lo sagrado y masculino, la izquierda (hurin) de lo terrenal y femenino (Guaman Poma; Adorno, 1981). El mural así dialoga con una lógica simbólica local.

Además, la estructura en tres niveles (Pomajambo, 2023) corresponde claramente a los tres mundos andinos: Uku Pacha (inframundo), Kay Pacha (mundo terrenal), Hanan Pacha (mundo celestial). Esta organización vertical no está en el grabado de Wierix, sino que es una aportación andina que da profundidad cosmológica a la narrativa cristiana.


 

4.5.  Trazos de cosmovisión andina reinterpretados

 

  • El agua y la montaña: la presencia de ríos y el Apu Ausangate no son paisajismo, sino referencias a achachilas y huacas vivas. El agua simboliza la vida, la fertilidad y la conexión con los ancestros.
  • El banquete sagrado: recuerda las ofrendas comunitarias (despachos) más que la eucaristía europea. Incluye productos agrícolas andinos como el maíz, la papa y la quinua.
  • El sueño del peregrino: alude a las visiones oníricas andinas, que Pérez Bocanegra intentaba controlar en su Ritual formulario (Cohen Suárez, 2013). El sueño no es un estado pasivo, sino un espacio de revelación y lucha espiritual.
  • Las formas escalonadas: presentes en los tronos, las nubes y los paisajes, evocan las andenerías y la chakana, símbolos de orden cósmico y productivo.

 

5.      Discusión: agencia, hibridación y subjetividad

 

El mural de Andahuaylillas es sincretismo e hibridación estratégica. Los artistas indígenas no copiaron pasivamente, sino que seleccionaron, adaptaron e interpretaron elementos del modelo europeo. La agencia se manifiesta en lo que Pomajambo Espinoza llama “rasgos estéticos indígenas”: no como añadidos, sino como la lógica subyacente de la composición.

Leer el mural solo desde la historia del arte occidental es invisibilizar su dimensión andina. Como afirma Marco Luque Huanca en entrevista (Pomajambo, 2025): “Nosotros leemos de izquierda a derecha, pero el hombre andino ve el todo, no la secuencia”. Esta afirmación nos invita a cuestionar nuestras propias categorías interpretativas mediante el análisis de reflexividad adecuado.

Finalmente, el mural no es un objeto aislado, sino parte de una realidad viva. Hoy, los comuneros de Andahuaylillas lo interpretan como patrimonio cultural y espiritual. Proyectos como el mapa 3D de WMF integran sus voces, emociones y narrativas, reafirmando que el significado del arte se construye en el presente, aunque dicho estudio no está a disposición de forma pública. La interacción social entre turistas, guías locales, sacerdotes y comuneros configura nuevas formas de entender y habitar el espacio simbólico del templo.


 

6.      Conclusión

 

El mural El camino al cielo y el camino al infierno es un testimonio excepcional de la creatividad cultural en el mundo colonial andino. Lejos de ser una imposición visual, es una obra de negociación simbólica, en la que la doctrina católica se entrelaza con formas de ver, sentir y organizar el mundo propias de los pueblos andinos.

Esta investigación confirma que:

  • La participación indígena fue importante y notoria en la ejecución y concepción estética del mural.
  • Los elementos “andinos” no son residuos, sino intenciones simbólicas deliberadas expresadas de forma sutil para el público novel y muy descriptiva para los conocedores.
  • La interpretación requiere integrar fuentes visuales, textuales, orales, entre otras como la danza la música y el rito.
  • El mural sigue siendo un espacio de significación para la comunidad actual.

Este estudio abre caminos para reevaluar otros murales coloniales no como copias europeas, sino como textos visuales autónomos que expresan una modernidad andina en diálogo con el mundo global. Futuras investigaciones podrían explorar la recepción contemporánea del mural, el uso de tecnologías digitales para su análisis, o comparaciones con otros centros de  “ La ruta del Barroco Andino”.

En última instancia, el mural de Andahuaylillas nos recuerda que el arte es, siempre, un acto de resistencia, de memoria y de esperanza.



 

7.      Referencias bibliográficas (APA 7.ª edición)

 

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Ferrero, S. (2013). Les peintures murales à San Pedro d’Andahuaylillas: Agriculture et spiritualité dans les Andes. Universidad de Montreal.

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8.      Agradecimientos

Agradecemos a la comunidad de Andahuaylillas, a la Asociación SEMPA y al World Monuments Fund por su compromiso con la preservación y reinterpretación del patrimonio. También a los investigadores que, con rigor y sensibilidad, han iluminado los sentidos ocultos de esta obra maestra del barroco andino.

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